ESPECIAS: UN PRODUCTO DE LUJO, PARA TODOS LOS BOLSILLOS

 Lujo pero menos

Algunas de las especias eran de absoluto lujo como la cánfora de Borneo, una resina con un precio equivalente al de la plata; pero es la excepción. En realidad había especias para casi todos los bolsillos, gracias a que sus principios activos son generalmente tan potentes que basta un pellizquito para gozar de sus virtudes. Esto sin tener en cuenta que, dentro de la amplia gama de especias, había diferentes calidades y sustitutos posibles. Por ejemplo, si no alcanzaba para comprar pimienta, con una punta de la raíz del jengibre, mucho más asequible, tendremos en el guiso un sabor que se le parece…

En España, por 4 maravedíes (el jornal de un profesional rondaba los 50 maravedíes al día), una familia podía prepararse una jarabe para la tos del niño, un licor para limpiar la vista nublada del abuelo, las mujeres de la casa disponían de dentífrico para mejorar el olor de la boca, y todos pueden disfrutar de un sabroso aroma y sabor en la sopa, y de un buen sazonado y apetitoso color en el plato fuerte de la comida;

Sebastián de Covarrubias. 1611: Y así, quien va a la tienda y pide 4 o 10 maravedíes de especias, en un papelillo le dan pimienta, clavo y azafrán…

Gracias a las especias todo resultaba más placentero, sano y de mejor digestión.

El negocio era redondo, porque la gran mayoría de las especias son productos del campo, y los nativos cobraban muy poco por cultivarlas; al mismo tiempo, como el consumidor las utiliza en dosis pequeñas, esto permitía cargar en su venta final, un beneficio más que considerable. La diferencia entre el precio en origen y el PVP podía llegar a ser de 100 a 1 e incluso más.

Es decir, no es cierto que las especias valiesen más que el oro, pues de ser así ¿quién las iba a comprar? Ahora bien, sí eran más, mucho más rentables que el oro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *